Somos...
Meras cavilaciones, promesas al aire,
palabras escritas en hojas sueltas,
vendas blancas que cubren a los enfermos.
Quitémonos esas mismas vendas de nuestros ojos, de nuestra alma,
respiremos vida, no muerte, cantemos pero no suspiremos.
Sin confiar en la suerte, esa tonta engañosa
Santa de los patéticos y los cobardes
amiga de la soledad y los fracasos.
Confiemos en nosotros mismos, sin jugar a los dados,
sin preñarnos de falsas ilusiones, ilusiones tontas
que martillan nuestra alma.
Arranquemos las mascaras, en este carnaval del espanto,
desnudemos nuestro corazón, sin pudor a ser observados
sin escarnio por la boca de lobos,
por que el amor no lleva acento que puedas observar,
porque nuestro espíritu es de acero
y frágil como una flor.
las lagrimas... solo demuestra lo fuerte que algún día
podremos ser.